sábado, 25 de junio de 2016

17. Ejercicio 1. El mito del ejercicio

17. TRADUCCIÓN DEL BLOG DE JASON FUNG

El mito del ejercicio 

Ejercicio Parte I

Por Jason Fung 
Tradución Daniel y Esteban
 
Volveremos a discusiones más detalladas acerca de la obesidad hormonal, pero puede que usted se pregunte sobre el otro gran pilar del pensamiento actual de la obesidad (la reducción calórica como hipótesis primaria del esquema calorías que entrantes / calorías gastadas): el ejercicio.
El pensamiento general es el siguiente: la obesidad es un desequilibrio de calorías – calorías que entrantes vs calorías gastadas-. Si el problema no está en las calorías que ingresan, entonces tiene que estar las calorías que salen.
Las “calorías gastadas'' se denominan con mayor precisión gasto energético total (GET) y consiste en la tasa metabólica basal (BMR) más los gastos energéticos de la actividad voluntaria (ejercicio).
GET = BMR + Ejercicio
La tasa metabólica basal se compone de tareas de mantenimiento metabólico como la respiración, mantener la temperatura corporal, mantener el bombeo del corazón, mantener los órganos vitales, etc.
El problema es que el gasto metabólico total es muy difícil de medir. Por lo tanto, se supone que la tasa metabólica basal se mantiene constante. La única variable que nos preocupa entonces es el ejercicio. Muy pronto hacemos la suposición de que el gasto metabólico total es lo mismo que el ejercicio.
Un pequeño problema es que la tasa metabólica basal NO se mantiene estable. A medida que cambiamos el ingreso de calorías, el metabolismo basal puede aumentar o disminuir hasta en un 50%. Por ejemplo en respuesta a la disminución de calorías ingeridas podemos esperar una reducción del metabolismo basal en un 40-50%.
Sin embargo, volviendo a la teoría de las “calorías entrantes /calorías gastadas, creemos que si se pudieramos ejercitarnos lo suficiente, podríamos 'quemar' las calorías que ingerimos y, por lo tanto, bajar de peso. Si eso fuera cierto, entonces podríamos esperar que a medida que aumentamos el ejercicio la obesidad disminuiría con el tiempo. Parece una conjetura razonable. ¿Es verdad?

Para la gran mayoría de la historia humana, la idea de hacer ejercicio era simplemente ridícula. Ciertamente, la idea de que podría haber beneficios para la salud en correr o hacer aeróbic no existía hasta la década de 1960. Tampoco la obesidad era un problema grave.
En 1966 el Servicio de Salud Pública de los Estados Unidos comenzó a abogar por que el aumento de la actividad física es una de las mejores maneras de perder peso. En las décadas siguientes, fuimos testigos de un auge del fitness. Los gimnasios y otras salas de aeróbic brotaron como hongos después de una tormenta.
Libros como The Complete Book of Running por Jim Fixx se convirtió en un éxito de ventas en 1977. El hecho de que murió a los 52 años de un ataque al corazón era sólo un pequeño contratiempo con la causa que propiciaba. El libro del Dr. Kenneth Cooper "The New Aerobic" fue de lectura obligatoria en la década de 1980, donde fui a la escuela secundaria.
Cada vez más personas comenzaron a incorporar la actividad física en su tiempo libre. Si el ejercicio era muy importante en la lucha contra la obesidad, a continuación, a medida que aumentamos el ejercicio, deberíamos ver la disminución de la obesidad tal como era de esperar la teoría de las calorías que ingresan vs las calorías gastadas.
Aquí está el problema. A medida que más y más personas comenzaron a ejercitarse no se registró realmente ningún efecto sobre la obesidad en absoluto. La verdad salió a la luz, avergonzada como un nudista atrapado con la ropa puesta. La obesidad aumenta incluso a medida que sudamos cada vez más. Como se puede ver en el gráfico más abajo, existe una correlación del 82% entre el ejercicio y la obesidad. Es decir, a medida que aumentamos el ejercicio, la obesidad también aumentó.
Esto no quiere decir que el ejercicio provoca la obesidad. Lo más probable es que a medida nos volvemos más obesos, aumentamos el ejercicio para tratar de perder el peso. Pero eso no funciona. De hecho, la prueba definitiva es realmente la experiencia personal. ¿Quién no ha intentado aumentar el ejercicio para bajar de peso? Simplemente no funcionó.

Den un vistazo a este documento "Prevalencia de la actividad física y la obesidad en los condados de Estados Unidos 2001-2011". Si creemos que la baja actividad física causa la obesidad, a continuación, aumentar la actividad física debería estar asociado con la disminución de la obesidad. Suena bien…
De acuerdo con los datos del NHANES hay un aumento general de la actividad física en la población adulta de los EE.UU. Ciertas áreas (en verde y azul oscuro - Kentucky, Virginia, Florida y las Carolinas) están aumentando el ejercicio a tasas hercúleos. Así que bien podemos esperar una disminución de la prevalencia de la obesidad. Pues esta es la triste verdad.
Ejercicio y la obesidad
Los aumentos o disminuciones de actividad física no muestran prácticamente ninguna relación con la prevalencia de la obesidad. Simplemente no hay reducción mensurable de la obesidad desde que se registra el aumento de ejercicio. Simplemente no influye, es irrelevante. Como es intrascendente el trabajo pesado que los maestros de escuela primaria idean para mantener a los niños alejados de las travesuras. Los niveles más altos de actividad física no redujeron la obesidad.
Espera, ¿qué pasa con los niños? ¿Es el ejercicio más importante para la obesidad infantil? Veamos el artículo "Asociación entre el comportamiento sedentario medido objetivamente y el índice de masa corporal en niños preescolares", publicado en 2013.
Niños de 3-5 años de edad tenían su actividad medida utilizando acelerómetros y esto se comparó con su peso. Aquí está la conclusión: "independientemente de los puntos de corte utilizados, el comportamiento sedentario medido mediante la acelerometria no se asoció de forma independiente con el IMC en dos muestras independientes de niños en edad preescolar."
Traducción a un idioma llano: NO existe ninguna asociación entre la actividad y la obesidad. Aw Dang.
También es posible que tengamos esta idea preconcebida de que las sociedades primitivas hacían mucho más ejercicio que nosotros. Esta es la hipótesis de los automóviles. Dice algo como esto: las sociedades primitivas utilizan la caminata para desplazarse por todas partes. Ahora (en la actualidad) lo hacemos en auto. Por lo tanto, ellos comían mucho pero, estaban quemando todas sus calorías por el ejercicio inadvertido que realizaban. Como cualquier buen engaño, éste suena bastante razonable a primera vista.
Hay un pequeño problema sin embargo: simplemente eso no es cierto. El investigador Herman Pontzer encontró una sociedad moderna recolectora cazadora: los hadza en Tanzania. Muchos días ellos caminan 25 a 35 km para recoger la comida. Con esta actividad, se podría suponer que su gasto energético diario es mucho más alto que el de un empleado de oficina de hoy en día. En un artículo publicado en el New York Times: "Desmontando el entrenamiento de cazadores-recolectores" se analizan los sorprendentes resultados.
Se encontró que a pesar de toda esta actividad física, el número de calorías que queman los hadza por día era indistinguible de la de los adultos típicos en Europa y en los Estados Unidos. Se realizaron una serie de pruebas estadísticas de acuerdo a la masa corporal, la masa corporal magra, la edad, el sexo y la masa grasa, y todavía no se encontraron diferencias en el gasto energético diario entre los hadza y sus homólogos occidentales.


¿Qué nos dice esto de nuevo? No hay diferencia en la cantidad de calorías diarias “quemadas” entre los recolectores cazadores hadza que caminan durante todo el día y yo, con mi propia pereza y culo sentado en el coche. Sí. Ja. ¡Eso es correcto, señor!
¿Cómo puede ser esto?
La razón se llama compensación. Los hadza, que caminaban todo el día, redujeron su actividad física cuando ella no era necesaria. Esos norteamericanos que estaban sentados todo el día, por el contrario, probablemente aumentaron su actividad en otros momentos.
Piensa en ello de esta manera. Si usted ha estado caminando todo el día en la tarea de recolección de raíces e insectos para comer, la última cosa que quiere hacer en su tiempo libre es ir a realizar 10 km de carrera (ejercicio). Por otro lado, si usted ha estado sentado en una reunión todo el día, a continuación, hacerse una carrera de 10 km después del trabajo suena bastante bien.
Aquí está el resultado final. No existe ninguna asociación entre la obesidad y la actividad física medible. No estoy diciendo que el ejercicio no sea bueno para usted. Simplemente no funciona tan bien para la pérdida de peso.
Sólo creemos que el ejercicio es eficaz para la pérdida de peso, ya que se nos ha perforado la cabeza desde la escuela primaria con eso. La relación simplemente no existe. Alguien pensó que sonaba bien, pero la evidencia simplemente no apoya esta relación.

Continuar en Ejercicio 2

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