martes, 28 de junio de 2016

22. Obesidad Hormonal 7. ¿Cómo funciona la insulina?

22.TRADUCCIÓN DEL BLOG DEL DR JASON FUNG


¿Cómo funciona la insulina?

Obesidad hormonal VII

Por Jason Fung
TRADUCCION DANIEL Y Esteban 
Ya hemos revisado cómo la insulina (y el cortisol) producen aumento de peso. Sin embargo: ¿qué es lo que aumenta la insulina? Aquí es donde la hipótesis de carbohidratos y la insulina es insuficiente.
Puede ser útil revisar la acción normal de la insulina ya que vamos a estar hablando mucho de esta hormona. La insulina es una hormona que se libera en respuesta a la alimentación. Ciertos alimentos, en particular los hidratos de carbono refinados, tienden a aumentar los niveles de insulina más que otros. Sin embargo, las proteínas también aumentan los niveles de insulina. Las grasas de la alimentación, por otra parte, tienden a tener la menor capacidad de aumentar los niveles de azúcar y por consiguiente los niveles de insulina.
Mientras comemos, el azúcar en la sangre (glucemia) sube y estimula la liberación de insulina. Cuando comemos una comida estamos ingiriendo mucha más energía de los alimentos de la que podemos utilizar inmediatamente. La insulina le dice a nuestro cuerpo cómo y cuándo mover este flujo de glucosa de la sangre para almacenarla y poder usarla más adelante. Una de las formas en las que nuestro cuerpo puede almacenar este azúcar es formando glucógeno en el hígado. Nuestro cuerpo puede convertir la glucosa en glucógeno y de nuevo en glucosa con bastante facilidad.
Pero hay una cantidad limitada de glucógeno que se puede almacenar en el hígado. Después de eso, cualquier exceso de carbohidratos se convierte en grasa. La grasa es más difícil de acceder pero puede almacenarse en cantidad ilimitada. En efecto, la insulina es una de las hormonas principales que promueven el almacenamiento de grasa. Hay varias zonas diferentes donde se acumula la grasa: subcutánea (bajo la piel) y grasa visceral (entre los órganos). Es la grasa visceral la que tiende a provocar más de un problema de salud.
El glucógeno es como su billetera, usted pone y saca dinero todo el tiempo con facilidad. Es de fácil acceso, pero sólo puede contener una cantidad limitada. La grasa es igual que su cuenta bancaria, es más difícil obtener acceso a ese dinero, pero hay un espacio de almacenamiento ilimitado.
Esto, por supuesto, explica en parte la dificultad para perder grasa acumulada a lo largo de los años. Dado que el acceso a este espacio está limitado, puede ser difícil quemar esa grasa. Para llegar hasta el “dinero” acumulado en ese banco es necesario agotar primero el dinero acumulado en la “billetera”. Sólo se puede acceder a la grasa cuando se agota el glucógeno. Pero no te gusta una billetera vacía, aunque tu cuenta del banco está llena. Tampoco te gusta tener un depósito de glucógeno vacío, incluso, aunque el banco está lleno de grasa.
Este proceso de almacenamiento de grasa es completamente normal. Comemos, entonces la insulina aumenta en la sangre, esa insulina almacena el azúcar como glucógeno en el hígado. La insulina también favorece la producción de grasa en el hígado. El término técnico es lipogénesis hepática de novo (DNL).
Esta grasa recién sintetizada tiene tres posibles destinos. 
1. Se puede oxidar para obtener energía. Dado que la insulina está indicando que ya tenemos mucha energía, esto no sucede.
2. El hígado puede exportar esta grasa hacia otras partes del cuerpo. Puede ser enviada a otros órganos (páncreas), se almacena entonces como grasa visceral (alrededor de los órganos) o subcutánea (debajo de la piel).
3. La grasa puede ser almacenada en el hígado.
La insulina también es responsable de inhibir la conversión de glucógeno en azúcar. En términos técnicos, la insulina inhibe la gluconeogénesis (nueva producción de glucosa en el hígado). Dado que la insulina le indica al cuerpo que debe almacenar el azúcar, también le ordena desactivar el proceso de quemar el azúcar. Tiene mucho sentido.
Después de haber terminado la digestión de la comida, a continuación, el azúcar en la sangre (glucemia) comienza a descender y los niveles de insulina también caen. Esta es lo que sucede cuando se deja de comer o ante el 'ayuno'. Esto señala el cuerpo que tiene que empezar a liberar el azúcar almacenado (glucógeno en el hígado) hacia el torrente sanguíneo para su uso por el músculo, el cerebro y otros órganos. Esto se llama glucógenólisis (degradación del glucógeno) y pasa casi todas las noches (suponiendo que no comemos durante la noche).
Este proceso de almacenamiento de grasa ahora sucede a la inversa. Eso es normal, ya que no hemos comido y la insulina sólo se libera cuando se come. El azúcar almacenado se toma desde el hígado y se envía al resto del cuerpo para ser utilizado como energía. La grasa también se quema para obtener energía y se envía al cuerpo si no hay suficiente azúcar almacenada.
Así que esto es lo que está sucediendo diariamente. Normalmente, este es un sistema bien diseñado que se mantiene en equilibrio.
COMER: almacenar azúcar y grasa
NO COMER: sacar grasa y azúcar de los depósitos de almacenamiento

Suponiendo que comemos 3 veces al día entre las 7 y las 19:00 hs y ayunamos de 7 pm a 7 am, se puede ver que tenemos equilibradas 12 horas de ayuno con 12 horas de alimentación. La maquinaria está bien engrasada.
Se puede ver fácilmente, sin embargo, que en condiciones de un exceso de insulina sostenido se va a tender a acumular grasa. Si los niveles de insulina están siempre altos, nuestro cuerpo se comporta como si siempre estamos comiendo: acumulará el azúcar y la grasa.
En respuesta a los altos niveles de insulina encendemos la maquinaria para aumentar las reservas de glucógeno. Después de que estos depósitos se llenan, entonces empezamos a mover algo de este exceso de energía hacia las reservas de grasa. Si hay un desequilibrio entre los períodos de alimentación y de ayuno, esto conducirá a un aumento de peso, aumento de la grasa y obesidad.
Pero el problema es que el comer no conduce a altos niveles de insulina permanentes. Vamos a suponer que comemos tres comidas al día SIN aperitivos o snaks intermedios (gráfico).
Suponiendo que comemos el desayuno a las 7 de la mañana y la cena a las 7 pm, eso significa que hemos equilibrado 12 horas de comer con 12 horas de ayuno. Hay períodos de aumento de la insulina equilibrados por períodos de disminución de la insulina. Incluso si vamos a aumentar los picos de insulina por el consumo de una gran cantidad de hidratos de carbono refinados, todavía se equilibrarán con las opciones del período de ayuno.
Cuándo comer
En la década de 1950 y 60, por ejemplo, la gente comía un montón de pasta y de pan blanco. Había las mismas galletas Oreo y tabletas de chocolate Kit Kat que ahora. La ingesta de azúcar seguía siendo alta y la gente no bebía Coca-Cola Light. Así que los estadounidenses estaban comiendo un montón de carbohidratos que engordan, pero no tenían el mismo problema con la obesidad que en la actualidad.
Pero siempre olvidamos que la elección de alimentos adecuados implica dos cuestiones principales. La primera pregunta que pensamos constantemente es: ¿Qué comer? ¿Hay que comer una dieta alta en carbohidratos, baja en carbohidratos, alta en grasas, baja en grasas, alta en proteínas, baja en proteínas? ¿Hay que comer granos enteros, más fibra, etc.?
La pregunta que siempre olvidamos es CUÁNDO comer. El horario de las comidas también juega un papel muy importante en el desarrollo de la obesidad. En el ejemplo anterior, estamos comiendo tres comidas al día sin contar aperitivos o snaks. Pero eso es cada vez menos frecuente. Cada vez más, a las personas se les dice que tienen que comer seis veces al día.
En esta situación estamos estimulando constantemente la secreción de insulina. La insulina es la hormona del comer, por lo que nuestra maquinaria de almacenamiento de azúcar y de grasa se acelerará. Mientras que los picos de insulina no serán tan altos, tendremos más una persistente estimulación de la insulina. Hemos perdido el equilibrio entre el estado alimentario (insulina dominante) y el estado de ayuno (deficiencia de insulina).
En el ejemplo anterior tenemos 12 horas de la alimentación equilibrada por 12 horas de ayuno. Esto es lo que las mamás de todo el mundo solían decir: tres comidas al día y NO los aperitivos intermedios. Comer entre comidas arruinaría su cena. Y este consejo durante la década de 1950/60 se asoció con niveles bajos de obesidad. Ahora, nosotros comemos todo el tiempo y en cualquier lugar que queremos.
¿Comer en el coche? No hay problema. ¿Comer en la sala de cine? No hay problema. ¿Comer en su escritorio? No hay problema.
Lo que tenemos ahora son entre 16-18 horas de la alimentación y de 6-8 horas de ayuno. Se nos dice que debemos comer todo el tiempo. Comer tres comidas al día con tres aperitivos o snaks en el medio. Mira un programa de alimentación típico en la escuela: desayunar+ bocadillo de media mañana (por ese largo período entre el desayuno y la cena) + almuerzo + snak de después de la escuela + cena. Merienda entre períodos de fútbol. Merienda antes de acostarse. Esa es nos da friolera de siete (7) veces al día todos los días. Este es nuestro consejo actual. Y este patrón de dieta se asocia con niveles mucho más altos de obesidad.

Continuar en Obesidad Hormonal 8

No hay comentarios:

Publicar un comentario