lunes, 11 de julio de 2016

28. Obesidad hormonal. Los peligros del "Esnakeo"


28 TRADUCCIÓN DEL BLOG DEL DR JASON FUNG

Los peligros de comer bocadillos (snacks)

Teoría hormonal de la obesidad XIII

 Por Jason Fung 
Link Original:  https://intensivedietarymanagement.com/perils-snacking-hormonal-obesity-xiii/

Recomiendo empezar a leer la serie en Calorias 1
Hace 50 años había una creencia universal de que los bocadillos (entre las comidas principales) eran malos para nosotros. Su abuela hubiera dicho: "Te harán engordar", o "Vas a arruinar tu cena". En aquel entonces la obesidad no era un problema tan grande como hoy, así que tal vez su abuela sabía algo importante. Pero luego cambiamos de opinión.
Ahora hemos decidido que los bocadillos son realmente buenos para nosotros. Que comer más a menudo nos hará más delgados, tan ridículo como suena. Estoy seguro de que has oído el consejo de comer comidas más frecuentes y en pequeñas porciones para bajar de peso. Eso significaría que debemos comer tres comidas al día y también varios refrigerios entre ellas.
Dietistas como la muy respetada Leslie Beck que escribe en el diario de circulación nacional Globe and Mail de Canadá que considera que los bocadillos (snacks) son saludables para nosotros. En su edición de Agosto 28 de, 2012 en un artículo escribe: "Los bocadillos son una parte importante de del menú de los niños en la escuela". No sólo los adultos deben estar comiendo todo el tiempo, los niños deberían hacerlo también. Muy malo para la epidemia de obesidad infantil que estamos teniendo, sin embargo ...
¿Cómo hemos llegado a dar un giro de 180 grados respecto de los refrigerios? La respuesta ha sido explorada en profundidad por la absolutamente fascinante serie de la BBC de Jacques Peretti: "Los hombres que nos hicieron gordos". La respuesta supongo que no es sorprendente: se trata de las grandes empresas de alimentos (Big Food) que nos han convencido de que los bocadillos eran bueno para nosotros.

En algún momento a partir de la década de 1950 las grandes empresas de alimentos tenían un problema: necesitaban vender más alimentos para ser más rentables. Pero con sólo tres comidas en un día había un límite en la cantidad de alimentos que se venden. La solución sinuosamente brillante fue la introducción de nuevas "oportunidades de comer". Si la Big Food nos podía convencer de añadir una merienda entre el almuerzo y la cena, entonces la oportunidad de vender más alimentos se desplegaría rápidamente.
Se creó una nueva categoría de productos alimenticios para vender. Tenían que ser baratos y fáciles de comer. Un trabajo perfecto para los hidratos de carbono refinados. Después de todo, galletas dulces y saladas son en su mayoría azúcar y harina y estos no se estropean. Con los años, Big Food fue capaz de convencernos de que los bocadillos no sólo eran aceptables sino también eran “saludables”. Sí, en serio…
 El problema, como hemos explorado en nuestros últimos mensajes, es que el aumento de los bocadillos aumenta el riesgo de resistencia a la insulina. La resistencia a la insulina requiere dos cosas: niveles altos y persistentes de esa hormona. Los altos niveles de insulina son proporcionados por los hidratos de carbono refinados que se encuentran en los aperitivos. Los niveles persistentes son proporcionados por el aumento de las oportunidades para comer.
La resistencia a la insulina es el resultado final de todo este picoteo. La resistencia a la insulina conduce a altos niveles de insulina, que conducen a una mayor resistencia a la insulina. El nivel de insulina más alto es también lo que impulsa el aumento de peso y la obesidad. En lugar de un equilibrio entre el estado de insulina dominante (alimentación) y el estado de deficiencia de insulina (ayuno), ahora predominantemente pasamos todo nuestro tiempo en el estado de 'alimentación'. Y uno se pregunta: ¿por qué el aumento de peso?
¿Estamos “esnackeando” más? En el documento "¿El hambre y la saciedad nos hacen comer más?", Publicado en Am J Clin Nutr 2010; 91: 1342-7 por Popkin BM analiza los datos de los Estados Unidos entre 1977-2006. Utilizaron una encuesta de 28,404 niños y 36,846 adultos y se tabulan el número de oportunidades en que comían.
Tanto los niños como los adultos muestran el mismo patrón con el tiempo. En 1977, la mayoría de la gente comía tres veces al día - desayuno, almuerzo y cena. No había aperitivos. La obesidad no era un problema tan grande. Para el año 2003 la mayoría de las personas estaban comiendo cinco veces al día. Es decir, 3 comidas al día y 2 meriendas en el medio. Estamos comiendo con más frecuencia. No es un gran misterio por qué estamos ganando peso.
Tomando el percentil 50 (el "promedio") hemos pasado de comer 3,5 veces al día a 5 veces al día.
El tiempo entre comidas se ha reducido de 271 minutos en 1977 a 208 minutos. Eso es cerca de un 30% de disminución en el tiempo entre comidas. ¡Estamos comiendo todo el tiempo!
Más loco todavía es que de alguna manera pensamos que esto es bueno para nosotros. Bajo la influencia de los médicos y dietistas y de otros profesionales de la medicina, hemos estado institucionalizando la práctica de los refrigerios. Comenzamos introduciendo esa costumbre en nuestras escuelas. Les enseñamos a nuestros hijos que es aceptable comer todo el tiempo. No sólo es aceptable, sino saludable.
Nos tomamos el desayuno, la merienda a media mañana (por el largo tiempo transcurrido entre el desayuno y el almuerzo), el almuerzo, la merienda después de la escuela, la cena, y luego en el entretiempo del fútbol otro bocadillo. Eso es 5-6 veces al día.
Ahora es aceptable comer en el coche. Podemos comer en la sala de cine. Podemos comer delante del televisor. Podemos comer frente de la computadora. Podemos comer mientras caminamos. Podemos comer mientras hablamos. Podemos comer en una caja.
Gastamos millones de dólares para dar a nuestros niños bocados durante todo el día. A continuación, pasamos a gastar millones más para combatir la obesidad infantil. A continuación, pasamos a gastar millones más para combatir la diabesidad como adultos.


Damos a los niños aperitivos durante todo el día. Luego regañamos a los mismos niños por engordar. Destruimos su autoestima. A continuación les damos a todos una medalla de participación para reforzar sus opciones de autoestima. Arrgggg ...
Al hacer la elección delos alimentos adecuados hablamos todo el tiempo acerca de "qué comer". Es decir: comidas procesadas- vs no procesadas en estado natural, baja en grasa vs alta en grasas, alta en carbohidratos vs baja en carbohidratos, etc. La pregunta que nadie parece haberse dado cuenta aún está: ¿cuándo comer?
La razón es que nuestra preocupación malsana por las calorías nos lleva a la conclusión errónea de que sólo la vale la pregunta: ¿qué comer? En la teoría de la reducción calórica como principal estrategia para combatir la obesidad el horario de las comidas no tiene ninguna importancia. Pero sí la tiene. Comer todo el tiempo conduce a la persistencia de los niveles de insulina altos, que es un ingrediente clave en la resistencia a la insulina.
La resistencia a la insulina requiere de dos cosas.
1. Los altos niveles de insulina – la dieta baja en grasa y alta en carbohidratos conduce a altos niveles de insulina (Qué comer)
2. Persistencia de los niveles elevados de insulina - comer todo el tiempo (cuándo comer)
Resulta que el aumento de peso depende de ambos por igual. Resulta que no es más complicado que esto - "Si usted come todo el tiempo ganará peso". Los cambios en la dieta que han realizado desde la década de 1970 nos han preparado a conciencia para la resistencia a la insulina. Esto, por supuesto conduce exactamente a la diabesidad.
Las respuestas, a continuación, son realmente muy simples:
Comer tres comidas al día. Sin picoteo. Comer en una mesa el desayuno, el almuerzo y la cena. No comer en cualquier otro lugar. Sólo hay dos cosas para recordar aquí: qué comer y cuándo comer.
Continuar en Obesidad Hormonal 14

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