domingo, 10 de julio de 2016

27. Obesidad Hormonal. Prevención de la resistencia a la insulina.


 27. TRADUCCIÓN DEL BLOG DEL DR JASON FUNG

Prevención de la resistencia a la insulina 

Teoría hormonal dela obesidad XII

 Por Jason Fung 
 Traducción Daniel y Esteban
Una de las claves para que se produzcan altos niveles de insulina se encuentra en la resistencia a la insulina. La resistencia a la insulina conduce a los altos niveles de insulina. También parece que los altos niveles de insulina conducen a la resistencia a la insulina en un círculo vicioso. ¿Cómo se defiende normalmente el organismo contra la resistencia a la insulina?
Los altos niveles de la hormona insulina por sí mismos no pueden causar resistencia. Después de todo, hay que pensar en el experimento de la entrada anterior con la constante aportación de niveles fisiológicos de insulina. Es posible hacerse esta pregunta. Si los niveles normales de insulina pueden causar resistencia a la insulina, ¿por qué no todos eventualmente desarrollan resistencia a la insulina?
La respuesta está en cómo las hormonas son secretadas en el cuerpo. Las hormonas son secretadas siempre, siempre, siempre de una manera pulsátil. Si estamos hablando de cortisol, insulina, hormona del crecimiento, la hormona paratiroidea o cualquier otra hormona en el cuerpo humano, TODAS se liberan en forma de pulsos.
Hay un ritmo circadiano bien definido. A veces, se puede esperar que ciertos niveles de la hormona sean muy altos, y en otros momentos del día son prácticamente indetectables. Es esta naturaleza muy pulsátil la que previene el desarrollo de tolerancia (resistencia). Cada vez que el cuerpo se expone a un estímulo constante se convertirá en resistente (tolerante) a él.
Piense por un momento en que usted se encuentra en una habitación oscura. De repente, sale al exterior en el día soleado. Sus ojos están cegados y se siente desorientado. Sin embargo, en los próximos minutos se acostumbrará a la luz brillante. Ahora las cosas se sentirán normal y podrá ver de nuevo con normalidad.
De repente te paso atrás en esa habitación oscura como el interior del sombrero de un mago. Durante unos minutos no se puede ver nada en absoluto. A pesar de que había estado previamente en esta habitación y de que era capaces de ver muy bien, ya no están en condiciones de hacerlo. En los próximos minutos usted se acostumbrará a la oscuridad y podrá comenzar a ver de nuevo.
El cuerpo tiene la capacidad de adaptarse a un estímulo constante. Al pasar de la oscuridad a la luz el cuerpo desarrolla resistencia a la luz. Al pasar de la luz a la oscuridad el cuerpo desarrolla resistencia a la oscuridad.
Este ejemplo muestra cómo, si varían los niveles de luz, se puede prevenir el desarrollo de resistencia. Si estamos en el sol y estamos expuestos a una repentina oscuridad breve no se pierde la adaptación al sol.
Las hormonas trabajan exactamente de la misma manera. La mayoría de las veces los niveles hormonales son bajos. De vez en cuando un breve pulso de la hormona incrementa esos niveles (tiroides, paratiroides, de crecimiento,  insulina - la que sea). Después de su paso los niveles se hacen muy bajos de nuevo.
Por pulsos cíclicos los niveles son bajos y altos, el cuerpo nunca tiene la oportunidad de adaptarse. Nunca hay una oportunidad para desarrollar resistencia porque el pulso de la hormona se ha ido antes de que esta se desarrolle.
Lo que hace nuestro cuerpo, en efecto, es mantenernos continuamente en una habitación oscura. De vez en cuando estamos expuestos a la luz brillante brevemente, y luego regresamos a la habitación oscura. Cada vez que esto sucede experimentamos el efecto completo de la luz. Nunca se nos da la oportunidad de sostener niveles más altos de la hormona. Por lo tanto somos capaces de mantener la misma sensibilidad a la luz (no desarrollamos resistencia por sobreexposición).
¿Cómo se aplica esto a la obesidad?
Los pulsos circadianos de insulina previenen el desarrollo de resistencia a la insulina. Sin embargo, la situación cambia cuando estamos CONSTANTEMENTE expuestos a la insulina. En respuesta a las infusiones de insulina a los niveles normalmente observados en el cuerpo humano, los hombres jóvenes sanos desarrollaron resistencia a la insulina que es el primer paso para la diabetes tipo 2.
¿Cuál era la diferencia entre la condición experimental y el comportamiento normal? La diferencia era la liberación pulsátil. En el estado normal la insulina se libera sólo ocasionalmente y esto impide el desarrollo de resistencia.
En la condición experimental, la insulina se infundió CONSTANTEMENTE durante 96 horas. El bombardeo constante de insulina condujo al cuerpo a desarrollar resistencia a la insulina. Habrá una baja regulación de los receptores y el cuerpo se desarrollará resistencia.
Con el tiempo la resistencia a la insulina conduce a niveles elevados de insulina para 'superar' esta resistencia. Los niveles altos por sí solos no conducen a la resistencia. Hay 2 requisitos para que se produzca la resistencia: 1. Niveles hormonales altos y 2. Estímulo constante.
Este es un efecto que utilizamos para nuestra ventaja en la terapia farmacológica de la angina (dolor de pecho). Los pacientes a los que se les prescribe un parche de nitroglicerina para la angina de pecho reciben a menudo instrucciones de usar el parche en la mañana y quitárselo por la noche.
Esos períodos de alto efecto y de bajo efecto de las drogas alternantes no dejan ninguna posibilidad de que el cuerpo desarrolle resistencia a la nitroglicerina. Si el parche se lleva durante las 24 horas / día todos los días, rápidamente se hace inútil. La resistencia a la nitroglicerina se produce por la exposición PERMANENTE a altos niveles del medicamento.
Volviendo al caso de la obesidad, ahora se puede apreciar que la modificación de la composición de los alimentos por sí sola (que conduce a niveles elevados de insulina) no será suficiente para producir resistencia.
Si comemos 3 veces al día hay niveles más altos de insulina, pero no tienen el estímulo persistente o constante de insulina requerido para producir resistencia a la insulina.
En otras palabras, si volvemos atrás el tiempo, a la década de 1950, todavía podríamos comer pan blanco y galletas Oreo y todavía tendríamos niveles muy bajos de obesidad. Esto se debe a que todavía estrían en equilibrio los períodos de alimentación y los períodos de ayuno. Comemos (como ejemplo) 3 comidas al día 8 de la mañana (desayuno) a las 6 pm (cena). En el medio, no hay aperitivos.
De 6 pm a 8 am, no comemos (ayuno). Eso significa que tenemos 10 horas de alimentación y 14 horas de ayuno diariamente. La resistencia a la insulina (un importante motor de altos niveles de insulina) no se desarrollará.
Pero si en vez de comer 3 veces / día, ¿qué pasaría si comemos 6 veces / día? Su perfil de insulina se vería así.
Ahora tenemos los dos pre-requisitos de resistencia a la insulina. Tenemos los niveles altos y los niveles persistentes. En estas condiciones es de esperar el desarrollo de la resistencia a la insulina.
Con el fin de comer 6 veces por día en lugar de 3 veces, tendríamos que “picar” todo el tiempo. Tu abuela seguro te hubiera dicho que el consumo de aperitivos todo el tiempo podría hacerte engordar. Lo terrible es el horrible mal asesoramiento dietético que nos han dado. ¡Muy estúpido! Ese es exactamente el consejo que hemos estado dando durante los últimos 40 años (comer 6 veces al día –snaks-). Y nos preguntamos por qué tenemos una epidemia de la obesidad.
Una pregunta que surge con frecuencia aquí: si todas las células son resistentes a los efectos de la insulina, el nivel más alto de insulina no debería tener ningún efecto global. La respuesta es que la insulina tiene efectos diferentes en diferentes partes del cuerpo, en las partes principales que son el músculo, el hígado y el cerebro. Cada parte tiene una cierta sensibilidad o resistencia a la insulina, y esto no afecta a la otra.
El ejercicio, por ejemplo, aumentará la sensibilidad de los músculos a la insulina, pero no tiene efecto sobre la sensibilidad a la insulina en el hígado o el cerebro. La resistencia hepática a la insulina que se desarrolla a partir de hígado graso no afecta a la resistencia a la insulina en el cerebro o en el músculo. Cuando ingerimos un exceso de carbohidratos desarrollamos resistencia hepática a la insulina. Esto aumenta los niveles globales de insulina. Sin embargo, el cerebro tiene sensibilidad normal de la insulina.
En el cerebro hemos aumentado los niveles de insulina que actúan sobre los receptores con sensibilidad normal lo que resulta en un aumento del efecto de la insulina. El efecto es aumentar el peso corporal actuando sobre el “termostato” que producirá el aumento de la grasa. En última instancia, el cerebro controla todos los efectos de gasto de energía y del hambre. Así es como ganamos peso.
Continuar Aqui: Obesidad hormonal 13

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