viernes, 29 de julio de 2016

42 Obesidad Hormonal 27 El dilema de la carne roja 2

42.TRADUCCIÓN DEL BLOG DEL DR JASON FUNG


El dilema de la carne roja 2

Teoría hormonal de la obesidad XXVII

Por Jason Fung

Traducción Daniel

Los devotos del enfoque bajo en carbohidratos enfrentan el dilema de carne roja. Se suponía que la carne no engordaba porque no era un hidrato de carbono. Sin embargo, algunos estudios despiertan grandes dudas al respecto. La fascinante investigación: "Cambios en la dieta y el estilo de vida a largo plazo y aumento de peso en mujeres y hombres" demostró una correlación bastante grande entre la carne roja y la obesidad. Dado que las proteínas pueden estimular igualmente la insulina, no parece tan benigna como alguna vez imaginamos.
La experiencia de innumerables acólitos de Atkins refuerza los resultados de este ensayo. Millones de personas que hacían dieta a finales de 1990 y principios de 2000 trataron de aplicar una dieta baja en carbohidratos y con un alto contenido de proteínas recomendada por Atkins. Para algunos, el enfoque funcionó. Sin embargo, para muchos más que no perdieron el peso prometido su popularidad decayó.
Otro aspecto interesante de ese estudio incluyó la utilidad de ejercicio. En general hubo un efecto beneficioso del ejercicio sobre el aumento de peso. No hay en ello ninguna sorpresa. En el desglose de cada grupo dietético según los quintiles de ejercicio se puede ver que dentro de cada grupo de la dieta, se beneficiaron más los que hicieron ejercicio.
Al comparar el efecto del ejercicio con el de la dieta, sin embargo, resulta claro que el ejercicio es mucho menos beneficioso que los cambios en la dieta. Esto tampoco es algo nuevo. El factor más importante de forma aplastante en el aumento de peso es la dieta. El ejercicio es secundario. Como mencionamos anteriormente, la dieta es Batman, el ejercicio es Robin.
El riesgo de diabetes tipo 2 que se encuentra estrechamente relacionado con la obesidad también se examinó en relación con el consumo de carne roja en otro estudio: "Consumo de carne roja y el riesgo de diabetes tipo 2: 3 cohortes de adultos en Estados Unidos y una versión actualizada del meta-análisis" donde se estudió a la misma cohorte del estudio anterior. Analizando el resultado por separado para las carnes procesadas y las no procesadas, hubo una fuerte correlación entre la diabetes y los dos tipos de carne. Sin embargo, la razón de riesgo fue sólo 1,19 para 100 gramos de carne roja NO procesada en comparación con 1,5 para 50 gramos de carne procesada.
Poniendo esto en claro, significa que por cada carga de 100 gramos de carne SIN procesar (bistec, chuleta de cerdo, etc.), hay un aumento del 20% en el riesgo de diabetes.
Para cada extra de 50 gramos de carne procesada (tocino, embutidos, etc.) hay un aumento del 50% en el riesgo de diabetes.
Como vimos en el caso de los hidratos de carbono, la toxicidad no reside principalmente en la comida en sí misma sino en el procesamiento de los alimentos.
Otros numerosos estudios han demostrado una diferencia entre las carnes procesadas y las carnes sin procesar. Una revisión sistemática "Consumo de carne roja y de carne procesada y riesgo de aparición de una enfermedad coronaria, accidente cerebrovascular y diabetes: una revisión sistemática y meta-análisis" demostró que no hubo asociación entre las carnes no procesadas y la diabetes, enfermedades del corazón o derrame cerebral, pero sí hubo un 42 % más de riesgo con el consumo de carne procesada.
Los resultados de la experiencia europea fueron publicados en otro estudio: "El consumo de carne y la mortalidad en los resultados del estudio prospectivo europeo sobre cáncer y nutrición." La mayor mortalidad y el aumento del riesgo de cáncer se observa sobre todo con las carnes procesadas. El efecto fue mucho más débil en las carnes sin procesar y no fue estadísticamente significativo.
Este es otro golpe a la dieta del Atkins. El consejo de evitar el pan y de comer todo el tocino que quiera no era bueno. Las salchichas, embutidos, tocino y otras carnes procesadas no eran mucho mejores que los carbohidratos procesados ​​que estaban destinados a sustituir. La toxicidad está en el procesamiento.
Esto realmente tiene mucho sentido. Nuestros cuerpos evolucionaron para comer muchos tipos diferentes de alimentos sin problemas de salud. Algunas dietas ancestrales eran muy altas en carnes y grasas - tales como la delos inuit. Otros, como los habitantes de Okinawa y los Kitavans, eran fuertemente dependientes de los hidratos de carbono. Sin embargo, ambas dietas tradicionales se asociaron con una buena salud. Se nota, sin embargo, que ninguno de los dos incluía grandes cantidades de alimentos procesados ​​ya sea que fueran carnes procesadas o carbohidratos procesados.
Revisando nuestra construcción de la teoría hormonal de la obesidad podemos añadir el efecto de la proteína animal sobre la elevación de la insulina. Esto viene con el entendimiento de que también hay efectos “protectores” de las proteínas sobre la saciedad y la reducción del vaciamiento del estómago. Tenga en cuenta los principales macronutrientes - grasas, proteínas e hidratos de carbono; tanto la proteína como los carbohidratos estimulan a la insulina en diferentes grados. Las grasas tienen un efecto menor en este sentido. Sin embargo, en las últimos cuatro décadas, tenemos, a instancias de las autoridades nutricionales, el consejo de que debemos reducir la ingesta de grasas en la dieta. Esto nos deja con la única alternativa de tener que aumentar las proteínas o los carbohidratos en la dieta. Sin embargo, estábamos condenados al fracaso.
Así, podemos ver que la confusión con las calorías viene de suponer que todos los macronutrientes son lo mismo, nos imaginamos que todos los alimentos, independientemente de su contenido nutricional, podrían medirse en una unidad común: las calorías. Inicialmente tratamos de seguir una dieta baja en grasas y alta en carbohidratos. Cuando esto falló, el enfoque de Atkins recomendó una dieta baja en grasas y de alto valor proteico. Eso también falló. Ahora andamos a tientas y sin ninguna idea acerca de lo que está pasando porque no tenemos un marco teórico para comprender la etiología subyacente de la obesidad.

Uno de los puntos más importante aquí es que ambas: proteínas e hidratos de carbono vienen con “factores de protección”. En el caso de los hidratos de carbono, la protección es la fibra. Los carbohidratos no procesados ​​contienen grandes cantidades de fibra dietética. Las sociedades tradicionales a menudo comían más de 50-100 gramos de fibra. La norma es que a los carbohidratos altamente procesados de la dieta norteamericana ​​se les quita la fibra y ahora comemos con dificultad unos 15 gramos de fibra.
Con las proteínas de la dieta estamos protegidos por el efecto incretina y por la ralentización de la motilidad gástrica. Las proteínas de la dieta aumentan la saciedad por lo que vamos a sentirnos más "completos" y a comer menos en la próxima comida. En el pasado las comidas con grandes cantidades de proteínas eran seguidas por largos períodos de ayuno con el fin de 'digerirlas'. En gran medida, esto no sucede más.
Mientras disfrutamos de una gran comida, tales como las del Día de Acción de Gracias o Navidad, estamos paranoicos para llegar a la próxima comida por el miedo irracional a que falte la próxima comida y se produzca el “naufragio' de nuestro metabolismo. Esto lo vemos en los niños todo el tiempo. Cuando no tienen hambre, no comen. También vemos esto en los animales salvajes - leones, tigres, serpientes, etc. Durante muchos años de entrenamiento nos hemos preparado para ignorar nuestras propias sensaciones de saciedad por lo que vamos a comer cuando llegue el momento, si tenemos hambre o si no lo tenemos. Por lo tanto, eludimos el efecto protector de las incretinas mediante la programación rígida nuestras comidas tres veces al día, contra viento y marea. ¡Usted no tiene hambre, pero por dios, tiene que comer!
No hay alimentos intrínsecamente malos, sólo los procesados. Cuanto más se desvía la comida de los alimentos “reales” más peligrosa es.
¿Debo comer barras de proteínas? NO.
¿Debo comer sustitutos de las comidas? NO.
¿Debo beber batidos sustitutivos de comidas? (Horrorizado) NO.
¿Debo evitar las carnes y los carbohidratos procesados? En la medida que pueda sí.
Es difícil eliminarlos completamente de nuestras dietas. Por lo tanto hemos evolucionado a lo largo de los siglos hacia otras estrategias dietéticas para "desintoxicarnos" o "limpiarnos" a nosotros mismos. Estas estrategias dietéticas, también se han perdido en las brumas del tiempo. Vamos a redescubrir estos antiguos secretos pronto, pero sí, los dejo con la intriga. Por ahora, ¡adhieran a la comida real!

 Continuar en Obesidad Hormonal 28

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