domingo, 31 de julio de 2016

44. Obesidad Hormonal 29. Azucares 1

44.TRADUCCIÓN DEL BLOG DEL DR JASON FUNG

Teoría hormonal de la obesidad XXIX
Azúcares 1
Por Jason Fung 
Traducción Daniel
Los azúcares engordan. De eso hay realmente pocas dudas. Casi todo el mundo puede estar de acuerdo en este hecho. La razón de que engorden es un poco más discutible. Algunos consideran que al azúcar como calorías vacías ya que contienen pocos nutrientes esenciales. Otros piensan que el azúcar hace a los alimentos más 'apetecibles' y por lo tanto nos hacen comer en exceso. En una línea similar, el azúcar puede ser más "gratificante" y por lo tanto causar comer en exceso y por esa vía producir obesidad. El azúcar es también un hidrato de carbono que puede ser el mecanismo de su efecto de engorde.
Otros, como el Dr. Robert Lustig consideran que el azúcar es un veneno. Su conferencia en Internet se convirtió en una sensación viral. Todo lo que puedo decir es que si bien por lo general estoy de acuerdo con su posición, un veneno que requiere del consumo diario durante 70 años o más para matar no es un veneno muy potente. Hago uso de la analogía del “veneno” en referencia a los hidratos de carbono y fibra, pero siempre entre comillas porque no es una interpretación literal. Los hidratos de carbono, los azúcares incluso, no son literalmente venenosos.
Todos estos efectos son plausibles y tenemos que mirar más allá, hacia los peligros de la fructosa en concreto. ¿De dónde viene la fructosa? La fructosa no eleva los niveles de azúcar de forma apreciable, sin embargo, está más relacionada con la obesidad y la diabetes que la glucosa. La fructosa tampoco es más gratificante que la glucosa. La fructosa es sólo una caloría vacía como la glucosa. Entonces, ¿por qué es tan mala la fructosa?
En primer lugar necesitamos algunas definiciones para que seamos claros acerca de lo que estamos hablando. El azúcar formado por un anillo de seis lados que se encuentra en la sangre se llama glucosa. Puede ser utilizado por prácticamente todas las células en el cuerpo. En el cerebro, por ejemplo, se considera la fuente de energía preferida. Las células musculares tienen avidez por importar la glucosa de la sangre para obtener un impulso de energía rápida. La glucosa se almacena en el cuerpo en varias formas tales como el glucógeno en el hígado. En situaciones de estrés (respuesta de lucha o de huida) el cuerpo va a liberar glucosa para obtener energía rápida. La glucosa circula por todo el cuerpo prácticamente sin límites. Hay receptores de glucosa en muchos tejidos diferentes y en sistemas de órganos.
La fructosa, por otro lado, es un azúcar anillado de cinco lados. Es el azúcar que se encuentra naturalmente en la fruta. Se metaboliza en el hígado y no circula como fructosa. El cuerpo no tiene capacidad para utilizar la fructosa en su forma natural. El cerebro no puede usar fructosa. Los músculos no pueden utilizar fructosa. Por esta razón, la ingestión de fructosa no cambia apreciablemente los azúcares de la sangre (glucosa en sangre o glucemia).
El azúcar de mesa se llama sacarosa: se compone de dos azúcares unidos entre sí. Hay una molécula de glucosa que está unida a una molécula de fructosa. Esta es la forma con la que estamos más familiarizados.
Los hidratos de carbono pueden clasificarse de diversas maneras. La forma más antigua y menos útil de clasificación es la distinción entre carbohidratos simples y complejos. Si bien esta terminología todavía se utiliza a veces, se reconoció hace mucho tiempo que proporcionan poca información útil.
Los carbohidratos simples consisten en 1-2 azúcares unidos entre sí. Estos también fueron llamados mono y disacáridos. Estos son predominantemente: glucosa, fructosa y sacarosa, aunque incluye a otros azúcares como la lactosa.
Los carbohidratos complejos son largas cadenas de azúcares. No tienen necesidad de tener fibra, micronutrientes, vitaminas u otros nutrientes. La harina blanca altamente refinada es un carbohidrato complejo. La razón de esta clasificación fue la errada idea de que los hidratos de carbono complejos eran más lentos para ser digeridos debido a la longitud de su cadena. Con una mayor investigación sobre el índice glucémico se comprobó esto no es realmente cierto en absoluto. El pan blanco, por ejemplo, tiene un muy alto índice glucémico comparable al del azúcar.


Esta sencilla clasificación en simples vs complejos no es útil, ya que sólo distingue la longitud de la cadena que es algo en lo que no estamos realmente interesados. Si estamos interesados ​​en el efecto sobre la glucemia entonces debemos medir eso directamente y utilizar el índice glucémico. Sin embargo, como se señaló anteriormente, esto también tiene sus problemas.
El principal problema con la sacarosa y la fructosa es la dosis. El consumo de azúcar ha aumentado recientemente y esto ha sido estrechamente paralelo con las crecientes tasas de obesidad y diabetes.
La publicación de las Guías Alimentarias Americanas en 1977 advirtió sobre los peligros del exceso de azúcar. Sin embargo, este mensaje se perdió en la cruzada “anti-grasa” que siguió a esa publicación. El consumo de azúcar aumentó de forma pronunciada a partir de 1977 ya que se hizo cada vez más difundida la preocupación por el contenido de grasa de nuestros alimentos. Dado que la grasa era la preocupación predominante para la abrumadora mayoría de los compradores conscientes de su salud, el contenido de azúcar fue ignorado u olvidado.
Las bolsas de caramelos y otros dulces fueron proclamando con orgullo ser “bajos en grasa” a pesar del hecho de que eran prácticamente 100% de azúcar. El objetivo era mejorar la salud e incluso en 1977 las directrices reconocían que el azúcar era ciertamente tan malo como las grasas. Resulta, por supuesto, que las grasas dietéticas no son tan malas como se ha creído, pero esa es una historia que tendrá que esperar.
El peor criminal en la historia del azúcar, por lejos, son las bebidas azucaradas - bebidas no alcohólicas, refrescos, tés y jugos endulzados. Tanto en los niños como en los adultos el consumo de estas bebidas creció a lo largo de las décadas para alcanzar su punto máximo aproximadamente en el año 2000. La leche, la bebida tradicional de los niños, comenzó a caer y caer. Para el año 2000 las bebidas azucaradas proporcionaban el 22% del azúcar de la dieta estadounidense frente al 16% en 1970. Ningún otro grupo de alimentos ni siquiera se acerca a esos valores.
A pesar de la tristeza y la fatalidad de todo el bombo reciente sobre la crisis de la obesidad, brilla un rayo de esperanza en el gráfico adjunto. Por el año de 2000, nos dimos cuenta de que habíamos perdido el camino. Bajo el embate de la dieta Atkins nos vimos obligados a enfrentar el hecho de que el azúcar era de hecho un villano dietético. El azúcar nunca se había considerado un alimento saludable pero había conseguido pasar desapercibido a medida que todos nos preocupábamos obsesivamente con la dieta baja en grasas.
Las bebidas endulzadas con azúcar comenzaron a perder su popularidad. Los tés helados endulzados y las bebidas deportivas han tratado de ocupar su lugar, pero han sido incapaces de contener la marea. La industria de las bebidas gaseosas azucaradas es de $75 billones de dólares y hasta hace poco no ha vivido nada más que buenos tiempos. En la década de 1970 las personas habían duplicado su consumo. Por la década de 1980 eran más populares que el agua del grifo. En 1998 los estadounidenses estaban bebiendo 56 galones por año. Pero en 2014 Coca-Cola se enfrentó a 9 años consecutivos de caída de las ventas a medida que aumentan los problemas de salud. Las características demográficas de la generación del baby boom probablemente jugaron un papel ya que la gente de más edad era menos propensa a beber esas cosas tóxicas.
Ahora las bebidas azucaradas se enfrentan a una fuerte oposición a través de los impuestos y del reciente esfuerzo de Michael Bloomberg para prohibirlas. Algunos de los problemas, por supuesto, vienen desde su propia creación. Coca Cola, por ejemplo, pasó décadas tratando de convencernos de beber más gaseosas. Tuvieron éxito, pero, ¿a qué costo? A medida que la crisis de la obesidad creció las empresas se vieron bajo un creciente fuego cruzado.
Es fascinante comparar el tamaño original las bebidas de McDonalds (7 oz) con al tamaño actual (12 onzas). Puro genio del marketing.
Continuar en Obesidad Hormonal 30

9 comentarios:

  1. Hola esteban gracias por el articulo. Una pregunta: el cerebro necesita un poco de glucosa para funcionar correctamente?
    Segun esta nota no:
    https://novuelvoaengordar.com/2015/04/11/ciencia-es-la-creencia-en-la-ignorancia-de-los-expertos-2-de-2/
    Y cita a este articulo:
    http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2129159/
    A mi no me queda claro y me gustaria saber tu opinion,gracias de antemano

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    1. Bruno: Creo que estamos ante un juego de palabras, glucosa es usada por las celulas. Pero eso no significa que debamos consumir azucar!!. Tenemos las vias metabolicas totalmente evolucionadas, para hacer llegar "alimento" a las celulas cerebrales sin necesidad de comer azucar!. La discusion si azucar es veneno o no, francamente depende de la dosis usada. Con las dosis usadas en la actualidad, ante la epidemia de enfermedad cardiovascular, diabetes y obesidad AZUCAR SI es eun veneno. En otras condiciones tal vez sea un elemento de placer. Lo que nunca sera es un nutriente (ojo, a mi entender! y es debatible este punto!). Abrazo

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  2. Se prestó a confusión la palabra glucosa. Quise decir en realidad si necesitamos ingerir una cantidad minima(creo que son 50gr,no recuerdo bien) de ch para que nuestro cerebro funcione correctamente.
    ¿Cuando te referis a rutas metabolicas te referis a gluconeogenesis?
    O sea, ¿podemos eliminar los ch completamente y comer solo grasas y proteinas sin ningun tipo de problema para nuestro cerebro?

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    1. No vería la razón para suspender totalmente HC, excepto que seas intolerante a ellos. Pero la respuesta es "SI" se puede sobrevivir tranquilamente, aunque excepto que seas un INUIT dudo que sea necesario hacerlo. No es una cuestión de carbohidratos como villanos, el problema es mas complejo, y pasa por el ultraproceso, y la cantidad de comidas. Hay ejemplos en el mundo de dietas altas y bajas en carbohidratos sin relación con obesidad y sindrome metabolico. Una dieta alta en HC y en fibra, seria una dieta alta en acidos grasos de cadena corta, por la accion de la microbiota.
      Como veras es un tema muy complejo, y reducir la discusion a si los carbohidratos son malos o son buenos es una simplificacion sin sentido.

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    2. Claro y, también el tiempo en que se comen y la interaccion entre todo los nutrientes,etc.. Como el vídeo que publicaste de mi dieta cojea que hablaba de la dietas de los esquimales y del pueblo tukizenta. Simplemente quería saber tu opinión, gracias y un abrazo

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  3. Entonces, ¿porqué es dañina la fructosa? Si no aumenta glicemia ni es aprovechada por el organismo, solo metabolizada.
    Gracias!

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    1. mas adelante esta la respuesta....

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    2. Aumenta la insulina mucho y