domingo, 7 de agosto de 2016

46. Obesidad hormonal 31 Los mortales efectos de la fructosa

46.TRADUCCIÓN DEL BLOG DEL DR JASON FUNG


Teoría hormonal de la obesidad XXXI

Los mortales efectos de la fructosa 


Por Jason Fung 

Traducción Daniel 
Durante años la fructosa se consideró un edulcorante benigno debido a su bajo índice glucémico. La fructosa se encuentra de forma natural en las frutas. El problema, como sucede a menudo, es una cuestión de escala. Mientras que el consumo de fruta natural contribuye solo con pequeñas cantidades a la dieta, el añadido de edulcorantes, en particular en forma de sacarosa o jarabe de maíz de alta fructosa, añade un gran monto al consumo.
El pico de consumo de fructosa se alcanzó justo antes del año 2000, fue entonces cuando la gente comenzó a preocuparse por la relación entre el jarabe de maíz de alta fructosa y la obesidad. Los adolescentes en particular tenían un alto consumo de fructosa. La fructosa es el más dulce de los hidratos de carbono de origen natural. ¿Qué tiene eso de malo?
El jarabe de maíz de alta fructosa fue desarrollado en la década de 1960 como un azúcar líquido equivalente a la sacarosa. Está compuesto por 55% de fructosa y 45% de glucosa en comparación con el 50-50 que tiene la sacarosa. La sacarosa se procesa a partir de la caña de azúcar y de la remolacha azucarera. Aunque no es exactamente caro, no era exactamente barato tampoco.El jarabe de maíz de alta fructosa, sin embargo, podría ser procesado desde el maíz barato que fluía en la región central de Estados Unidos.

En los alimentos procesados, el jarabe de maíz de alta fructosa encontró un objetivo natural. Es líquido y, por lo tanto, puede incorporarse fácilmente en cualquier alimento. De hecho, se encontró su camino con casi todo: pizza salsa, sopas, panes, galletas, pasteles, salsa de tomate, aderezos - lo que sea, es probable que lo tuviera. Las ventajas no se detuvieron allí
  • Es más dulce que la glucosa
  • No sufre alteraciones por congelación
  • Ayuda a dorar
  • Se mezcla fácilmente
  • Prolongada vida útil
  • Mantiene blandos a los panes
Pero había un beneficio primordial de JMAF en comparación con la sacarosa: ¡era muy barato! Las empresas se preocupaban por eso más que cualquier otra cosa en el mundo. ¡Era barato, barato, barato! Dada la similitud entre el JMAF y la sacarosa, la mayoría no esperaba ninguna diferencia significativa entre ellos. Y era barato. Los fabricantes de alimentos corrieron a utilizar JMAF en cada oportunidad que encontraron.

La marea empezó a cambiar en 2004 cuando George Bray publicó un estudio que demostró que el aumento de la obesidad refleja el aumento de la utilización de JMAF. Sin embargo, al mismo tiempo, hubo una disminución significativa en el uso de sacarosa, que era más caro. El JMAF se limita a la sustitución del azúcar refinado más caro en la dieta de América.

El aumento de la obesidad se asociaba al aumento en el uso de azúcar. Si era el 55% de fructosa (JMAF) o el 50% de fructosa en sacarosa probable no hacía una gran diferencia. El problema era la FRUCTOSA.

El resultado más importante de este furor fue el mayor escrutinio sobre los peligros del exceso de fructosa en la dieta. Los investigadores empezaron a investigar las diferencias entre la glucosa y la fructosa. Resulta que hay muchas diferencias. La glucosa puede ser utilizada por todas las células del cuerpo. De hecho, ciertas células sólo pueden utilizar la glucosa: los glóbulos rojos se citan a menudo como células que solo utilizan glucosa. Los músculos esqueléticos tienen necesidad de energía rápida y accesible, van a consumir preferentemente glucosa, pero cada célula tiene esa capacidad. No hay célula en el cuerpo que tenga la capacidad de utilizar fructosa para su metabolismo energético.

Los estudios sobre la absorción de la fructosa mostraron que la fructosa libre no se absorbe bien en el intestino humano. Sin embargo, la presencia de glucosa incrementará significativamente la cantidad de fructosa absorbida. La glucosa requiere de la insulina para su absorción máxima, pero la fructosa no lo necesita. La mayoría de las células no usan fructosa y la realidad es que solo se metaboliza en el hígado. Mientas que la glucosa se puede distribuir por todo el cuerpo para su uso como energía, la fructosa concentrada se dirige como un misil guiado hacia el hígado.
La fructosa se convierte rápidamente en fructosa-1-fosfato sin límite. Cuando se consume un exceso de glucosa, el cuerpo tiene un sistema limitante fisiológico que impide la sobrecarga excesiva del metabolismo. Este sistema NO existe para la fructosa. Cuanto más se come, más se metaboliza. Esta se convierte en glucosa, lactato y glucógeno - todos concentrados en el hígado. Con mayores niveles de ingestión de fructosa, ésta se convierte en acetil-CoA reductasa que se necesita para la síntesis de ácidos grasos. Lo que esto significa es que el exceso de fructosa se convierte en grasa en el hígado dando lugar al “hígado graso”. Los altos niveles de fructosa causarán entonces “hígado graso”. El hígado graso es absolutamente crucial en el desarrollo de resistencia a la insulina en el hígado.
Piensa en ello de esta manera. La insulina se libera normalmente cuando comemos y se dirige a la glucosa para almacenarla como energía para su uso posterior cuando no estamos comiendo. En el corto plazo, una parte se almacena en forma de glucógeno. Sin embargo, hay una cantidad limitada de glucógeno que podemos almacenar en el hígado. El resto de la glucosa necesita ser almacenada como grasa. Así que la insulina promueve la producción de grasa en el hígado, un proceso conocido como lipogénesis de novo. Esto significa, literalmente, "hacer la grasa de nuevo". Es el proceso de convertir la glucosa en grasa. La insulina es la hormona que lleva a los alimentos a almacenarse como energía.
Cuando la insulina es baja, este proceso se invierte. El glucógeno se rompe (degrada) en glucosa (glucogenólisis) y la nueva grasa se degrada para producir energía. Si equilibramos períodos de alimentación con períodos de ayuno, entonces no habría grasa neta retenida. El sistema está muy bien diseñado. El globo azul de arriba muestra la situación normal donde se equilibran, tanto el almacenamiento del azúcar como su liberación.
Pero, ¿qué ocurre si está demasiado inflado el globo? ¿Qué pasa si el hígado que almacena un poco de grasa ya está repleto de grasa?
La insulina está tratando de meter más grasa en el hígado que ya está completamente lleno de grasa. Al igual que es más difícil inflar un globo que ya está inflado, la insulina tendrá una tarea más difícil al tratar de empujar a la energía de los alimentos dentro del hígado. Se necesitan niveles más altos de insulina para transportar la misma cantidad de azúcar hacia el hígado graso. Otras palabras para llamar a este fenómeno es: resistencia a la insulina. El cuerpo es ahora resistente a los esfuerzos de la insulina. Los niveles normales de insulina no serán capaces de empujar el azúcar dentro el hígado.
El otro problema con el hígado abarrotado es que se necesitan altos niveles de insulina en todo momento para mantener el azúcar y la grasa almacenada. Si los niveles de insulina empiezan a caer, entonces el azúcar desborda esa capacidad de almacenamiento al igual que con el globo inflado. Esto conduce a los altos niveles de azúcar en la sangre, y esto al cuerpo no le gusta, por lo que tratará de oponerse produciendo niveles todavía más elevados todavía de insulina. En otras palabras, la resistencia a la insulina conduce a niveles elevados de insulina. El nivel alto de insulina estimulará el almacenamiento de azúcar y grasa en el hígado. Esto hace aún más para abarrotar de grasa al hígado graso causando a su vez más resistencia a la insulina. Un círculo vicioso clásico.

Esto es cierto solo en el hígado. El músculo esquelético tendrá niveles normales de sensibilidad a la insulina al igual que el cerebro (hipotálamo). La fructosa difiere significativamente de la glucosa debido a que la fructosa es 100% metabolizada en el hígado. Es la diferencia entre presionar hacia abajo con un martillo y presionar hacia abajo con una punta de aguja. Usted no necesita tanta presión si se dirige sobre un solo punto. La fructosa se dirige totalmente al hígado.

La fructosa provoca el hígado graso. El hígado graso provoca resistencia a la insulina. ¿Por qué nos debe importar? Debido a que resistencia a la insulina conduce a niveles elevados de insulina y a que los niveles elevados de insulina estimulan la obesidad.
Continuar en Obesidad Hormonal 32

3 comentarios:

  1. Hola, interesante realmente ,gracias por la traduccion.
    Cito:" Cuando se consume un exceso de glucosa, el cuerpo tiene un sistema limitante fisiológico que impide la sobrecarga excesiva del metabolismo."
    CUal es ese sistema?gracias de antemano

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    Respuestas
    1. Los sistemas fisiologicos son los ya mencionados sintesis de glucogeno y acidos grasos, ademas de un aumento en el metabolismo celular hepatico; todo lo contrario ocurre en situaciones de hipoglucemia o en el ayuno. Mientras que la fructosa no tiene regulacion alguna sea el estado que sea

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  2. Muy bien explicado para ser entendido con facilidad. Gracias.

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