sábado, 20 de agosto de 2016

50. Obesidad Hormonal 35 La hipotesis de la dieta y el corazón

50.TRADUCCIÓN DEL BLOG DEL DR JASON FUNG


Teoría hormonal de la obesidad XXXV

La hipótesis de la dieta y el corazón


Por Jason Fung
Con la publicación del Estudio de los Siete Países del Dr. Keys se establecieron los orígenes de la hipótesis de la dieta y el corazón. El principal problema era que se trataba de datos de observación, y, como tal, estaban sujetos a la interpretación. No hay nada más peligroso en la medicina que los estudios de correlación. No pueden ser usados para probar una hipótesis, sólo para refutarla.


Por ejemplo, analizando los mismos datos que el Dr. Keys otros científicos llegaron a conclusiones completamente diferentes. Mientras que la grasa saturada se correlacionó con las enfermedades del corazón, la mayor parte era por la influencia de las grasas animales. Las grasas vegetales no se correlacionaron en absoluto. Pero no eran solo las grasas animales sino también la proteína animal la que tenía correlación con las enfermedades del corazón. Así que tal vez fueron los productos de origen animal, es decir, el dilema de la carne roja. Tenga en cuenta que esto no exonera a las grasas vegetales. La mayoría de las personas estaban comiendo aceites de frutos secos y aceite de oliva, no los aceites de maíz, canola y otros aceites vegetales altamente procesados ​​ que vendrían a dominar las estanterías de los supermercados estadounidenses después.
Sin embargo, también es posible que el consumo animal fuera simplemente un marcador de la industrialización. Los condados con mayor grado de industrialización tendían a comer más productos de origen animal - carne y productos lácteos. Así que, ¿estás diciendo que los países más occidentalizados tenían más enfermedades occidentales? Hmm ... parece algo bastante obvio. Yo más bien estoy a favor de que esa sea explicación más probable.

En realidad hay varias hipótesis que podrían haber salido del Estudio de los Siete Países. Tal vez el culpable fue de hecho la grasa saturada. Tal vez fue la grasa animal. Tal vez fue la proteína animal. Tal vez fueron la industrialización y los alimentos procesados. Tal vez fue la proteína total. Tal vez fueron de hidratos de carbono. Todas estas hipótesis podrían haberse generado a partir del mismo estudio. Pero lo que nos dieron fue la hipótesis de la “dieta y el corazón”.
En cierta medida, esto ha persistido hasta la fecha. La mayoría de la gente todavía cree en la hipótesis de la dieta y el corazón que fue propuesta originalmente en 1970. La hipótesis de los lípidos se refiere a la hipótesis de que el colesterol sérico causa enfermedades del corazón. La hipótesis de la dieta y el corazón se refiere a que la grasa saturada en la dieta aumenta el colesterol sanguíneo y por lo tanto favorece las enfermedades del corazón. En realidad, hay problemas con todas las partes de esta hipótesis.
El primer problema que enfrentan es el hecho de que el colesterol sérico total resultó no estar correlacionado con las enfermedades del corazón en absoluto.
Hubo una correlación muy débil entre la muerte y el colesterol total. De hecho, en los grupos de mayor edad, colesterol alto fue altamente protector. Esto se demostró en varios otros estudios. El colesterol total no era muy bueno en todo esto. Este problema fue resuelto analizando el colesterol "bueno" HDL en comparación con el colesterol "malo" LDL. Esto pareció arreglar las cosas un poco mejor.
En todo caso, hubo una fuerte correlación entre los bajos niveles de HDL y la enfermedad cardíaca más que respecto del colesterol LDL. Las manipulaciones dietéticas tendían a mover hacia arriba o hacia abajo tanto al HDL como LDL en lugar de hacerlo individualmente con cada uno de ellos. Las drogas, tales como el torcetrapib se desarrollaron para elevar los niveles de HDL. Por desgracia, todos estos fármacos produjeron muertes de personas por lo que fueron abandonadas. Pfizer invirtió cerca de mil millones de dólares para desarrollar esta droga todo ello basado en los mismos datos de correlación defectuosos. Poco después, miles de personas fueron despedidas. Los bajos niveles de HDL no causaban la enfermedad coronaria, eran solo un marcador de la enfermedad.
Mirando hacia atrás, todo parece tan obvio. El ejercicio aumenta el HDL, tal vez las personas que hacían ejercicio tenían las dos cosas: aumento del HDL y disminución de la enfermedad cardíaca. El aumento de aceite de oliva aumenta el HDL, tal vez el aceite de oliva tanto aumente el HDL como disminuya las enfermedades del corazón. Dejar de fumar aumenta el HDL, tal vez dejar de fumar tanto aumente el HDL como disminuya las enfermedades del corazón. Esto pone de relieve una vez más el peligro de estudios de correlación.
Los científicos avanzaron con la idea de probar si las grasas saturadas de la dieta incrementaban los niveles del colesterol en la sangre. La ciudad de Framingham era el lugar ideal para hacerlo.
En 1948, la Universidad de Harvard decidió llevar a cabo pruebas exhaustivas en el pueblo de Framingham, Massachusetts. Se estudiaron los análisis de sangre y los hábitos alimenticios de toda una comunidad y fueron monitoreados durante décadas para aprender acerca de los factores de riesgo de las enfermedades del corazón. Cada dos años todos los residentes debían someterse a exámenes con análisis de sangre y cuestionarios. Mediante la comparación de los que desarrollaron la enfermedad cardíaca y los que no lo hicieron, tenían la esperanza de aprender acerca de cuáles eran los factores de riesgo más importantes.
A principios de 1960, después de un esfuerzo humano masivo y de un enorme gasto, los resultados del estudio de la dieta de Framingham estuvieron disponibles. Se tenía la esperanza de encontrar un vínculo definitivo entre el consumo de grasas saturadas, el colesterol y las enfermedades del corazón. En cambio lo que encontraron, no fue nada de eso en absoluto. NADA. No había absolutamente ninguna correlación. Así que hicieron lo que todos los investigadores de todo el mundo hacen: enterraron el resultado. Ignoraron el resultado y pretendieron que el estudio nunca existió.
El Dr. Michael Eades, escribió en su blog que fue capaz de encontrar una vieja copia y de leer los resultados. De esa copia, se observa que el informe afirma:
No hay ninguna indicación de una relación entre el colesterol de la dieta y el nivel de colesterol en el suero”.
Al menos esta parte es coherente. El Dr. Ancel Keys observó lo mismo. La fisiología apoya también al hecho de que la mayor parte del colesterol en nuestro cuerpo está sintetizado por nuestro propio hígado.
Incluso hoy en día, el National Cholesterol Education Program (NCEP) establece lo siguiente:
El colesterol de la dieta provoca hipercolesterolemia marcada en muchos animales de laboratorio, incluidos los primates no humanos. El consumo elevado de colesterol en los seres humanos, sin embargo, no causa tal aumento marcado en el colesterol sérico”.
Traducción: Los primates no humanos deben evitar DEFINITIVAMENTE el colesterol de la dieta. Los seres humanos, sin embargo, no tanto.
En cuanto a la grasa:
No se demostró asociación entre el porcentaje de calorías procedentes de la grasa y el nivel de colesterol en el suero; ni entre la relación de grasa vegetal y grasa animal y el nivel de colesterol en suero”.
Recuerde que los estudios originales tampoco mostraron ninguna asociación entre la grasa total y el colesterol. Sólo la grasa saturada hace alguna diferencia. Sin embargo, aquí, a diferencia del Estudio de los Siete Países, la relación entre la grasa vegetal y animal no hizo ninguna diferencia.
La parte más importante es la relación con las enfermedades del corazón. He aquí las conclusiones finales de esta joya olvidada:
En fin, no hay ninguna sugerencia de cualquier relación entre la dieta y el desarrollo posterior de la enfermedad coronaria en el grupo de estudio”.
Sí. No había básicamente ninguna relación entre la dieta y la enfermedad cardíaca. En cuanto a la hipótesis de la dieta y el corazón este debería haber sido el estudio que enterrara esta hipótesis errónea. En su lugar, los investigadores optaron por enterrar el estudio. Nos condenaron a 40 años de un futuro de dietas bajas en grasa que incluían una epidemia de diabetes y de obesidad.
Lo que es realmente triste es el comentario del Dr. William Kannel, director del Framingham Heart Study, en las noticias: afirma que, simplemente porque su propio estudio demostró que la dieta no tiene ninguna conexión con el colesterol, "sería incorrecto interpretar este hallazgo en el sentido de que la dieta no tiene ninguna conexión con el colesterol en la sangre,". No tiene sentido.
Durante el siguiente medio siglo no se demostró ninguna relación entre la grasa dietética y el colesterol sérico. Otros estudios como el estudio Tecumseh, continuaron sin encontrar ninguna relación discernible. El Programa de Educación National del Colesterol admite que: "el colesterol en la dieta causa marcada hipercolesterolemia en muchos animales de laboratorio, incluidos los primates no humanos. Pero el consumo elevado de colesterol en los seres humanos, sin embargo, no causa un aumento marcado en el colesterol sérico".
Así que los primates no humanos son quienes deben evitar DEFINITIVAMENTE el colesterol de la dieta. Los seres humanos, sin embargo, no tanto.

1 comentario:

  1. http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2016-04-01/este-medico-ha-desvelado-el-codigo-de-la-obesidad-y-sabe-como-debes-adelgazar_1176074/

    ResponderEliminar