domingo, 21 de agosto de 2016

52.Obesidad Hormonal 37 Grasas Saturadas y enfermedad cardiaca

52.TRADUCCIÓN DEL BLOG DE JASON FUNG


Teoría hormonal de la obesidad XXXVII

 Grasas saturadas y enfermedad cardíaca

Por Jason Fung
Traducción Daniel
Las grasas saturadas se han relacionado con las enfermedades del corazón desde la década de 1960. Con la comprensión de que las grasas trans y las grasas saturadas no eran similares los investigadores se esforzaron por separar sus efectos. La margarina fue una de las principales fuentes de grasas trans. El estudio "Ingesta de margarina y enfermedad cardíaca subsecuente en hombres" analizó el riesgo de enfermedades del corazón con la ingesta de margarina, utilizando los datos del estudio de Framingham que había recogido de forma prospectiva los datos de toda la población de Framingham, Massachusetts. Comparando el consumo de margarina durante veinte años de seguimiento lograron tabular sus resultados.
Los resultados fueron una sorpresa. Después de todo, la margarina durante décadas se había jactado de ser baja en grasas saturadas, especialmente en comparación con el “asesino” de la manteca bovina. La margarina había sido un éxito de ventas de Becel que se basó en el acrónimo BCS – Baja el Colesterol en Sangre. Siempre se había enorgullecido de ser apta para un "corazón sano '.
Cuanta más margarina "saludable para el corazón 'comían las personas, más ataques al corazón tuvieron. Los que comieron más manteca bovina -'que obstruye las arterias'- tuvieron menos ataques al corazón. Espere, ¿no se suponía tenía que ser al revés?
La manteca puede haber estado llena de grasas saturadas (lo que no es tan malo después de todo), pero la margarina estaba llena de grasas trans. ¡Lo que era peor! Las grasas trans eran mucho peores. Si las grasas trans son completamente diferentes a las grasas saturadas, los estudios previos que las habían analizado en conjunto (grasas saturadas + grasas Trans) podrían haber llegado a conclusiones no válidas.
Con el fin de examinar la cuestión de la grasa de la dieta aparte de las grasas trans, el Dr. Hu analizó el gran Estudio de Salud de Enfermeras que siguió a 80.082 enfermeras durante más de 14 años.
Las mujeres se dividieron en cinco grupos diferentes en función de su consumo de grasas totales y el riesgo de enfermedad arterial coronaria (CAD) se controló para cada grupo. A medida que las mujeres comieron más y más grasa, no hubo un aumento correspondiente en el riesgo de enfermedad cardíaca después de que el efecto de grasas trans se retiró de su dieta. La conclusión final de su estudio fue que: "la ingesta total de grasa no se relacionó significativamente con el riesgo de enfermedad coronaria".
La misma conclusión se alcanzó para el colesterol dietético. No hubo un aumento estadístico en el riesgo de enfermedades del corazón con un mayor consumo de colesterol de la dieta. Recuerde, también, que los estudios anteriores habían demostrado que el colesterol dietético contribuye poco o nada a los niveles del colesterol en sangre.
Análisis recientes han llegado a conclusiones más o menos semejantes. En el año 2009 se publicó en la revista Annals of Internal Medicine: "Revisión sistemática de la evidencia que apoya una relación causal entre los factores dietéticos y la enfermedad coronaria" donde se analizaron en todos los ensayos realizados hasta esa fecha.
Tomando en cuenta a todos los ensayos disponibles hasta el año 2009, no se encontró evidencia para apoyar el vínculo entre la grasa total y las enfermedades del corazón. Las grasas saturadas no se asociaron con la cardiopatía, tampoco las grasas poliinsaturadas. En otras palabras, no existía ninguna relación en absoluto. Las grasas saturadas no eran malas ni las grasas poliinsaturadas (aceites vegetales) eran buenas. Simplemente, no había vínculos de ninguna clase.
Con respecto a la obesidad en realidad no había pruebas tampoco. La principal preocupación con las grasas de la dieta siempre había sido la "epidemia" de enfermedades del corazón. Cuando la gente decidió que la grasa dietética era mala para el corazón, también razonaron que debían ser malas para el aumento de peso también. Sin embargo, nunca hubo ningún dato para apoyar esta hipótesis. ¡Nunca!
Incluso el Programa de Educación Nacional del Colesterol admite que: "estudios prospectivos recientes (o meta-análisis de estudios) no han podido detectar un vínculo causal entre (porcentaje de grasa de la dieta y la obesidad)". Traducción: a pesar de 50 años de tratar de demostrar que la grasa dietética causa la obesidad, todavía no podemos encontrar ninguna evidencia. La razón de por qué estos datos son tan difíciles de encontrar es porque nunca estuvieron allí.
Los datos comenzaron poco a poco a mostrar que la grasa saturada quizá no era mala para nosotros, que en su lugar era realmente buena para nosotros. En el estudio de 1996: "Grasa de la dieta y riesgo de enfermedad coronaria en hombres: cohorte de seguimiento de estudio en los Estados Unidos", 43,757 profesionales de la salud fueron seguidos durante 10 años y su riesgo de ataque cardíaco se comparó con el consumo de grasas saturadas. Una vez más, la división de los sujetos por cantidad de grasa saturada en su dieta los separó en 5 grupos de menor a mayor.
Y he aquí lo que encontraron, el aumento de la ingesta de grasas saturadas no era malo para ellos, era bueno. ¿Qué es esto? ¿una locura? La grasa saturada era buena para usted. El mayor riesgo de enfermedades del corazón estaba en el grupo con menor ingesta de grasas saturadas.
Si cambiamos ligeramente los engranajes para hablar de riesgo de accidente cerebrovascular, hubo varios estudios sobre eso también. El estudio Oahu "Factores de riesgo dietéticos y otros de accidente cerebrovascular en los hombres japoneses de Hawai", siguió a 7.895 hombres de la isla de Oahu durante 10 años. Sus registros dietéticos fueron monitorizados cuidadosamente para analizar el consumo de grasas, proteínas y sodio.
Una vez más los hombres fueron divididos en cinco grupos dependiendo de la ingesta de grasa, proteína y sodio separados. El sodio, o sal, durante mucho tiempo ha sido demonizado como causa, de la presión arterial alta que aumenta el riesgo de enfermedad cardíaca y accidente cerebrovascular. Resulta que en realidad no hay correlación alguna. Los que tomaron mayor cantidad de sal no tenían más riesgo de accidente cerebrovascular que los que tomaron la menor cantidad.
Tanto la proteína como la grasa mostraron efectos “protectores”. Es decir, cuanto más proteína y grasa recibieron, menor fue la probabilidad de un accidente cerebrovascular. Los estudios de correlación de este tipo no pueden probar que la grasa o proteína sean protectoras. Sin embargo, pueden refutar la hipótesis de que la grasa sea mala para nosotros. Si la grasa de la dieta es un factor tan importante en el accidente cerebrovascular, entonces debería haber habido por lo menos algún tipo de correlación. Pero no lo había. La correlación fue en la dirección errónea.
En los 20 años de seguimiento de los datos de Framingham se ve exactamente el mismo efecto protector de la grasa sobre el accidente cerebrovascular. El estudio de 1997: "Asociación inversa de la grasa de la dieta con el desarrollo de ictus isquémico en los hombres" al dividir el grupo por la ingesta de grasas en la dieta, se encontró que los que comían la mayor cantidad de grasa tenían menos ACV. Aquellos con la grasa más baja tenían el mayor número de accidentes cerebrovasculares. De nuevo aquí, el consumo de grasas no estaba mal, era bueno.
Mirando más de cerca en los tipos de grasa, se ha descubierto que las grasas saturadas eran protectoras, pero que las grasas poli-insaturadas (aceites vegetales) NO lo eran. Esos aceites vegetales “saludables para el corazón'' no eran protectores mientras que las grasas saturadas “no saludables' sí lo eran'. Las grasas monoinsaturadas (como el aceite de oliva) fueron también protectoras. Una vez más, entramos en el mundo de la nutrición bizarra, donde lo bueno es malo y lo malo es bueno.

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