jueves, 25 de mayo de 2017

La historia natural de diabetes tipo 2 tiene dos fases


La historia natural de diabetes tipo 2 tiene dos fases
Por Jason Fung


La diabetes tipo 2 ocurre en realidad en dos fases. La primera fase, que dura aproximadamente 10-15 años, muestra un lento aumento de la resistencia a la insulina. Sin embargo, el cuerpo la compensa aumentando los niveles de insulina. Esto mantiene a la glucosa en la sangre (glucemia) relativamente normal.
Pero algo cambia repentinamente después de aproximadamente una década de aumento de la resistencia a la insulina. La hiperinsulinemia ya no puede seguir el ritmo de la resistencia a la insulina. Las células beta pancreáticas, responsables de la producción de insulina, son incapaces de mantenerse al día con las necesidades. Cuando este mecanismo compensatorio falla, la glucosa en la sangre aumenta rápidamente. Se tarda sólo dos años antes del diagnóstico de la diabetes de tipo 2.
La producción de las células beta alcanza su punto máximo y eventualmente empieza a caer. El declive progresivo en la producción de insulina se denomina a menudo disfunción de células beta o, a veces, burnout pancreático. Pero, ¿qué causó este agotamiento?
Un pensamiento es que la hiperglucemia destruye las células beta. Pero hay un problema obvio. Durante el desarrollo de la diabetes tipo 2, la glucemia permanece relativamente controlada (es decir no existe hiperglucemia). No es hasta que se desarrolla la disfunción de las células beta que la glucosa aumenta. La disfunción de las células beta causa los altos niveles de azúcar en la sangre, no al revés. Este punto crucial es a menudo olvidado o ignorado - especialmente por los médicos académicos y personas centradas en la diabetes tipo 1 como el Dr. Bernstein.
Otros han sugerido a la inflamación o a los radicales libres como el mecanismo responsable. Sin embargo, ninguna de estas teorías puede explicar cómo la diabetes tipo 2 es tan fácilmente reversible con los cambios en la dieta. El uso de medicamentos anti-inflamatorios o antioxidantes es inútil en el tratamiento de la diabetes tipo 2. Es decir, si los radicales libres causaron la diabetes, ¿por qué el cambio dietético lo revierte pero los antioxidantes son completamente inútiles?
El concepto prevaleciente es que las células beta pancreáticas simplemente se desgastan por la sobreproducción masiva de insulina durante tanto tiempo. Como un motor decrépito que ha sido forzado demasiadas veces, el daño irreversible se hace durante muchos años por la carga de trabajo excesiva. Ciertamente existe alguna evidencia para apoyar este concepto, pero sólo en las etapas finales de la diabetes tipo 2. Los estudios de autopsia ocasionalmente muestran células beta cicatrizadas y fibróticas en el páncreas de diabéticos de larga duración.
Sin embargo, existen tres problemas principales con este paradigma. En primer lugar, la sugerencia de que las células beta están irreversiblemente dañadas y la función se pierde permanentemente es claramente falsa en la gran mayoría de los casos. Los estudios de cirugía bariátrica y pérdida de peso han demostrado de manera concluyente que la diabetes tipo 2 es reversible y, por lo tanto, la función beta puede recuperarse incluso en pacientes obesos masivos con décadas de enfermedad. Además, el Dr. Roy Taylor de la Universidad de Newcastle en el Reino Unido, demostró específicamente la recuperación de la función pancreática con una dieta muy baja en calorías. No hay agotamiento permanente de las células beta del páncreas en la mayoría de los casos.
En segundo lugar, el agotamiento o burnout de las células beta implica que el daño se produce sólo debido al uso prolongado y excesivo. Pero ahora la diabetes tipo 2 se diagnostica en niños de tan sólo tres años de edad, es inconcebible que cualquier parte de su cuerpo ya se haya “quemado” a esa corta edad. La reversión de la enfermedad con intervención dietética en ese caso enfatiza que la diabetes tipo 2 no es un proceso irreversible.
Finalmente, con el uso excesivo, el cuerpo responde generalmente con una función aumentada, no con una disminuida. Si usted ejercita un músculo se vuelve más fuerte, no se quema. Con la secreción hiperactiva, las glándulas generalmente son más grandes, no más pequeñas. Si piensas demasiado, te vuelves más inteligente. Tu cerebro no se quema. Se necesitan décadas de sobreactividad para producir cicatrices y fibrosis.
Lo mismo ocurre con las células productoras de insulina. Deben crecer más, hacerse más grandes (hipertrofia) y no más pequeñas (atrofia). La creciente epidemia de diabetes tipo 2 en niños y adolescentes demuestra claramente que este concepto es falso.
Así que, aquí está la pregunta del millón de dólares: ¿qué causa la disfunción de las células beta en el primer lugar? Investigaciones recientes han identificado al probable culpable: el hígado graso y los músculos grasos producen el aumento de la resistencia a la insulina. ¡El páncreas graso crea la disfunción de las células beta! El páncreas está obstruido con grasa.

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